Por Mercedes Beatriz Aguilar
A raíz del secuestro y posterior muerte de Candela Sol Rodríguez y la cobertura periodística que se realizó del caso, se ha abierto en nuestro país el debate sobre cómo deben actuar los medios y quienes trabajan en ellos ante situaciones tan delicadas, en los que corre peligro la vida de personas. El periodista Luis María Serroels aporta una visión sobre el hecho.
-¿Cómo actuó el periodismo en el Caso Candela?
-El caso particular de Candela ha sido un caso testigo. Hay gente que se ve seducida por una primicia tan efímera como una mariposa y habla de lo que no sabe y se quiere proteger al amparo de la libertad de expresión pero ésta debe usarse con absoluta responsabilidad porque una vez que se ha hecho el daño es muy difícil volver hacia atrás. Los pedidos de disculpas no sanan las heridas que se provocan.
Siempre hay que decir la verdad, pero no siempre la verdad que se dice es oportuna porque si daña a muchos y solo beneficia a unos pocos no sirve. Además hay que tener en cuenta que se está actuando frente a la sociedad, frente a personas. El periodista no debe mentir ni tampoco ocultar, porque decir medias verdades es decir medias mentiras. Esconder deliberadamente la verdad es una forma de mentir.
En esta ocasión aparecen de golpe todos preocupados por el destino de Candela y nosotros tenemos hace 7 años el caso de Fernanda Aguirre y hay más de 200 casos en el país de gente que sigue buscando a sus seres queridos de ambos sexos. Es una deuda que tiene la sociedad.
-¿Es necesario un código de ética que regule el periodismo?
-Sí, la ética se concibe como un valor, no sólo patrimonio del periodista sino de cualquier persona y común a todas las profesiones. Tiene que ir unida a la moral.
El periodista profesional no puede asumir, no puede escribir, no puede decir frente a un micrófono o frente a una cámara de televisión nada que no pueda sostener y respaldar como persona de bien.
La ética pareciera que es una cosa de tontos pero bendito sea que hay tantos tontos que la practican. A la ley escrita se la puede gambetear de múltiples formas pero a la ética no.
-¿Los responsables son los periodistas o los dueños de los medios?
-Ese es un gran problema que cada día se agrava más. Es la libertad de prensa o la libertad prensada porque es la libertad de empresa.
Por sacar diferencias respecto de otros canales o radios se muestran truculencias alegando que eso es lo que la gente pide pero eso es lo que ellos imaginan porque la audiencia no necesita eso, no precisa que a la hora del almuerzo o en la sobremesa le estén mostrando toda la crudeza de las cosas que pasan, sobre todo porque también están mirando los familiares de las víctimas.
La gente quiere información exacta, creíble, que no sea amarilla, realista, bien intencionada, completa y que sirva para que el que la escucha o la lee forme su propia opinión y no para deleitarlo con escenas que son transitorias y pasajeras o para que se deforme lo que debería ser el verdadero sentido de una noticia.
Perfil del entrevistado:
Luis María Serroels nació en Sauce de Luna en 1942. Luego de vivir con su familia en Federal, en 1952 se radicó en Paraná. En nuestra ciudad cursó el colegio secundario y estudió piano. Comenzó en la actividad periodística realizando colaboraciones para El Diario y revistas de Buenos Aires. Trabajó durante 18 años para el Diario Clarín, como corresponsal en Entre Ríos y también se desempeñó en Clarín Rural. Desde hace 20 años escribe para el semanario Análisis y tiene su propia columna en Análisis Digital. Para El Diario de Paraná ha sido editorialista y periodista en temas políticos y judiciales. Además, lleva 22 años haciendo La Revista, por Radio Ciudad, con Jorge Medina.
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