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domingo, 9 de octubre de 2011

Votar es cosa seria

Por Nicolás Batalla 

 
   Argentina es un país que tuvo durante los últimos cien años una alternancia entre gobiernos democráticos y de facto. Desde 1983, y con la asunción a la presidencia por parte de Ricardo Alfonsín, se continuó ininterrumpidamente con un sistema de gobierno democrático; es decir, rige lo que se denomina democracia representativa.
   Ahora bien ¿qué es la democracia representativa? Podríamos afirmar que es el modo en que una persona llega al mando como representante de una mayoría que previamente ha ejercido su derecho de votar.

  
   La acción de elegir un representante es mera y totalmente individual y conlleva, en algunos, un trabajo de reflexión muy profundo, aunque en otros casos, el sufragio no es más que un trámite obligatorio donde el acto de elegir a un representante se torna perezoso e irresponsable.
Partiendo de esta premisa, es decir, que los motivos de elección de un representante son muy variados; me permito contradecir el argumento de “Sufragio Universal” de Isaac Asimov, en donde en 1955 tiene una visión retorcida del futuro:
   “En el futuro, la ciencia computacional podrá realizar importante predicciones siempre que a los ordenadores se les suministren todos los datos necesarios. Así en las elecciones presidenciales del 4 de noviembre de 2008, a Multivac sólo le hace falta indagar el parecer de una sola persona para deducir cuál sería el resultado si votase todo el pueblo” (Extracto del argumento)
   Debemos votar con responsabilidad y conscientemente, debemos sentirnos individuos libres y no estar sujetos a la opinión de una masa indefinida; de no ser así definitivamente pasará lo que predijo Asimov: “con indagar una sola persona, basta para conocer el resultado de todo el pueblo”

La misión es construir la democracia

Por Mercedes Aguilar

 Siempre me imaginé el “cuarto oscuro” como un lugar en donde no se ve nada. Me costaba pensar que una persona pudiera tomar decisiones trascendentales sobre el futuro de su país con la luz apagada.

  Hoy el documento ostenta tres sellitos que indican que en esa cantidad de ocasiones estuve dentro de esa habitación supuestamente sombría, incidiendo sobre el rumbo que habría de tomar nuestra Nación. Sin embargo, más de una vez me he preguntado a dónde llegamos con eso de encerrarse en un aula y meter un papelito adentro de un sobre y el sobre en una caja de cartón.
  El filósofo argentino Jorge García Venturini escribe en su libro Politeia sobre los pensamientos de Platón: “La política no es, en definitiva, sino el ejercicio de la justicia, suprema virtud, síntesis de las demás virtudes (...) La política resulta así la aplicación de la justicia arquetípica a la sociedad”.
  En un país que a lo largo de su historia se ha debatido entre gobiernos democráticos y regímenes autoritarios, esta definición lleva a una reflexión profunda. La primera deducción que se dispara de esta frase, no es siempre tan evidente como podría suponerse: votar es, ante todo, un acto político de la sociedad en su conjunto.
 
  Emitir el sufragio tiene que ver con un fin que escapa a las pretensiones individuales y se impone como la búsqueda del bien común. La democracia representativa no significa delegar el poder en manos de un gobernante y esperar que sea éste quien resuelva los conflictos del país, sino que supone la participación activa de toda la ciudadanía a partir de diferentes ámbitos.
  En este sentido, la política es acción y una de sus expresiones máximas es el voto. Sin embargo, esta decisión no debe ser tomada a la ligera, sino que se debe reflexionar responsable y éticamente.
  García Venturini continúa afirmando en su obra que “Platón piensa el concepto de democracia como una forma de vida y de gobierno a la vez”. Este es un punto muy importante, ya que la democracia no se construye desde un gobierno central, sino que se crea desde distintos ámbitos a partir de la participación en diversas instituciones y agrupaciones.
  Hacer política no quiere decir candidatearse para algún puesto, sino que es tomar partido en una situación y actuar en base a ello. La democracia no es un concepto abstracto que cubre al país desde un pedestal, sino que es un proceso que se construye y se transforma con la participación de todos. Para hacer política no es necesario esperar a que llegue el 23 de octubre, aunque esa será una ocasión clave para expresarnos.

¿Por qué votar?

Por Natacha Caviglia

 Para muchos la democracia se basa en el hecho de ir a votar cada cuatro años. Pero como dijo Eduardo Galeano en Los invisibles, la pueblada que volteó al presidente De la Rúa fue una prueba de energía democrática. En 2001, tras el inmenso malestar socio-económico que atravesaba el país, el pueblo salió a la calle a defender sus derechos al grito de “que se vayan todos”. A casi diez años de esta crisis muchos se cuestionan ¿se fueron todos?
  Galeano afirma que en la Argentina, como en otros países, las personas votan pero no eligen, porque a pesar de votar por uno parece ser que al final gobierna otro, gobierna el clon. Las personas que ya tiene definida su elección ¿en qué se basan?
  ¿Se vota por qué es obligatorio? ¿Se vota por convicción? ¿Se vota una propuesta? ¿Se vota un candidato? ¿Se vota por tradición familiar? ¿O se vota con la esperanza de vivir en un país mejor?
  A poco más de dos semanas de las elecciones presidenciales y gubernamentales en Entre Ríos es importante que los argentinos aprovechen conscientemente la oportunidad de pensar y actuar libremente a través de su elección. No olvidemos que se supone que vivimos en un sistema que consiste en la suma de responsabilidades de los habitantes, los diputados, los senadores, intendentes, gobernadores y el presidente de la república toman las decisiones políticas económicas y sociales de la Nación.
  A poco más de dos semanas de las elecciones, persiste la esperanza de que cada ciudadano vote convencido de lo que hace y esperanzado de vivir en un país mejor.


 A poco más de dos semanas de las elecciones presidenciales y gubernamentales en Entre Ríos es importante que los argentinos aprovechen conscientemente la oportunidad de pensar y actuar libremente a través de su elección. No olvidemos que se supone que vivimos en un sistema que consiste en la suma de responsabilidades de los habitantes, los diputados, los senadores, intendentes, gobernadores y el presidente de la república toman las decisiones políticas económicas y sociales de la Nación.
  A poco más de dos semanas de las elecciones, persiste la esperanza de que cada ciudadano vote convencido de lo que hace y esperanzado de vivir en un país mejor.

¿Qué es votar?

Por María Victoria Forzani

Estamos a dos semanas de las elecciones y surgen miles de cuestiones por enfatizar, el panorama actual se puede analizar bajo distintas miradas y desde todos sus ángulos. Vemos la exaltación de las rivalidades entre los candidatos, los constantes mensajes de los medios de comunicación cargados de ideología, los discursos políticos que desesperadamente quieren tocar los corazones de la gente. Pero más allá de todo lo que implica el proceso electoral y el punto de vista político mediático ¿qué piensa la gente? Entre tantos actos de los candidatos y tantos papeles en las calles, uno se pregunta ¿qué es esto de votar? ¿Cómo elijo a quién votar? ¿Votamos un rostro, una propuesta, una ideología, una tradición, una oposición, votamos sin saber por qué?
Son múltiples y diversos los elementos que se ponen en juego y que participan en el proceso de formación del voto. Los cuales pueden jugar a favor o en contra de los candidatos, de sus propuestas y campañas.
Los medios de comunicación son un exponente fundamental, acompañan las campañas a lo largo de todo el proceso electoral, ofreciendo diferentes panoramas y miradas. Parece como si tuvieran la intención, además de informar y comunicar, de eliminar la brecha que existe entre los políticos y los ciudadanos, haciéndonos sentir que los mensajes están hechos y dirigidos para uno. Los medios trasmiten los mensajes, las propuestas, los movimientos y los actos de los candidatos, pero ¿nos dejamos influenciar por un diario, un programa de televisión o de radio? ¿Compramos todo lo que vemos, escuchamos o leemos?  Más allá de los medios y de las militancias, existen otros elementos que conviven, día a día, con los hombres y que conforman una opinión personal y pública. La tradición de una familia, el partido o la ideología que siempre integró un grupo familiar, desde sus abuelos, padres, madres, tíos. Las charlas entre grupos de amigos, de compañeros, las relaciones interpersonales, son las opiniones de los pares, que muchas veces influyen más que la opinión de una autoridad. Lo que se comenta y se escucha en los rincones de los trabajos, de las facultades, en las calles, en el barrio, son opiniones personales que se comparten y se convierten en opiniones públicas. La falta de interés y de conocimiento sobre las cuestiones electorales. Las necesidades, que muchas veces hablan y deciden por nosotros mismos. Estos son algunos de los factores, entre tantos otros, que tienen una mayor influencia en el ciudadano a la hora de decidir su voto. A través de estos elementos podemos decir que el voto puede referir a la opinión de un hombre pero influenciado por todos los demás hombres, llega a ser un acontecimiento social que se reduce a la decisión de un sólo individuo. Y puede ser que lo que diga un individuo pueda ser reproducido por otros hombres y mujeres y así conformarse una opninión pública en la que todos crean, como sucede en el cuento de Gabriel García Márquez "Algo muy grave va a suceder en este pueblo"

Si bien el partido que gane el 23 de octubre será en democracia y por el voto de la mayoría, es importante tener en cuenta que un gobierno representa al país entero y a cada uno de los individuos que lo conforma. El voto no es sólo un porcentaje o un número, es la opinión pública, son cada una de las personas junto a sus necesidades y su confianza. 

domingo, 2 de octubre de 2011

La Actualidad Conservadora

Editorial

Desde el pasado catorce de agosto hasta hoy, a tan sólo tres semanas de las elecciones,  el panorama electoral en Entre Ríos se carga cada vez más de impaciencia y tensión.
El aspecto cuantitativo de las primarias y de este último tramo del proceso electoral pareciera dejar en claro una situación cada vez más definida. El poder está a punto de definir su nombre.
Los porcentajes y las estadísticas sugieren un resultado decisivo, y a tan sólo veintiún días de las elecciones la situación comienza a afinarse y la presión es cada vez mayor. Aumentan las críticas, las discusiones, las razones y la competencia, las disputas entre los partidos. Los números dejaron afuera a algunos competidores y, en esta fase, se limitan cada vez más las posibilidades de ganar. Pero, aunque pareciera que estamos a un paso del 23 de octubre, no todo está resuelto. 

Por otro lado, si observamos cualitativamente los resultados de las elecciones primarias y, en general, de las campañas políticas podemos puntualizar un rasgo que caracteriza a la sociedad entrerriana. 
Por su estilo de vida Entre Ríos se puede 
 calificar como una provincia conservadora, en todos sus aspectos, hasta en la manera de hacer política. Los políticos utilizan este rasgo característico para hacer sus campañas. Esto se ve reflejado en las visitas a los barrios, a los pueblos, a los negocios comerciales y en su vínculo con la gente, es un método tradicional de acercarse yllegar a la gente. Visitando casa por casa, dejando implícita la imagen de un político que acompaña a los ciudadanos y que puede escuchar sus necesidades de frente. Esta manera tradicionalista de formar y afianzar lazos con la gente recrea la imagen de caudillo.
Otro aspecto conservador es que los políticos desde 1983 hasta la fecha son siempre los mismos. Montiel, en dos oportunidades; Busti, en tres oportunidades; Moine, solo en una y Urribarri que ahora va a la segunda. La gente se ha acostumbrado a esto, el entrerriano promedio no busca nuevos partidos, siempre se mantiene y continúa la clásica disputa entre peronistas y radicales. 
Retomando el panorama actual y los debates entre los partidos, hay quienes ponen toda su fe en el gobierno actual, y están los que entre sus propuestas plantean algo diferente. La buena relaciónactual del gobierno provincial con el nacional es una parte importante y determinante de la campaña vigente del Frente Justicialista para la Victoria. Para quienes están a favor, sugieren seguir reafirmando la relación y el vínculo con la Nación y que, de esta manera, los beneficios y resultados para la provincia serán favorables. Quienes están en contra, manifiestan que su candidato es la oportunidad de romper con la dependencia total que se tiene con el gobierno nacional, y que planteando nuevas ideas se puede mejorar la situación y brindar prosperidad. Reafirmando la idea de la autonomía de la provincia, y que más allá de quien sea elegido como presidente, van a brindar cooperación pero siempre defendiendo los intereses de la provincia.