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sábado, 5 de noviembre de 2011

El Diario y Uno: el cotejo

Editorial por Nicolás Batalla

   Los medios de comunicación masiva siempre fueron, y lo seguirán siendo, como lo indica su nombre, mediadores de la información que se transmite. La realidad es representada, simbolizada, segmentada por los medios de comunicación masiva y el receptor sólo conoce ese fragmento que el emisor decidió transmitir.
   En este sentido, tanto una noticia; como una crónica; como una nota firmada tienen de por sí, una necesaria e inevitable carga subjetiva del medio que lo publica. Algunas veces esa connotación se vuelve abundante y un medio, orientado por algún poder superior económico o político, brinda mayor información sobre algún tema o connota una realidad que va más allá de lo que expresan sus palabras en un periódico, o las imágenes en un medio como la televisión.
   Actualmente hay una gran cantidad de medios que cuentan con el apoyo económico de algún grupo de financistas, de algún partido político o de algún particular, eso implica, al menos en una visión realista y simplista de los hechos, que ese periódico, radio o canal de televisión no puede publicar información que perjudique a quien los financie. Eso lleva también a que se amplíe mucho más alguna información que favorezca a quien lo solvente.



   Con estos conceptos pondré en evidencia lo que los periódicos El diario y el Uno han hecho desde el 16 hasta el 25 de octubre con la cobertura de las elecciones provinciales de Entre Ríos y los cotejaré.
  
   En la gran mayoría de los casos, ambos periódicos tocan exactamente los mismos temas y le otorgan la misma importancia a las notas de la portada, es decir, que las tapas poseen la misma foto o cubre la misma noticia o acontecimiento. La única diferencia aquí radica en la ubicación de las imágenes: mientras el diario las coloca en la parte superior, el Uno lo hace en la parte inferior en algunos casos.
   Las primeras hojas que hacen alusión a la campaña, tanto nacional como provincial, si bien hablan de todos los partidos políticos, siempre refieren en mayor medida al Frente Justicialista para la Victoria, a la fórmula Urribarri-Cáceres.

   Las notas firmadas en ambos periódicos mantienen un corte de lo que cualquiera llamaría objetivismo, es decir que no se encuentran demasiadas vetas de favoritismo por un partido u otro. Pero las imágenes y propaganda dicen lo contrario: la ubicación de las imágenes más grandes del oficialismo se encuentran en un lugar privilegiado desde un punto de vista semiótico, puesto que se encuentran en las páginas impares que son las primeras que vemos cuando pasamos de hoja el periódico. Algunas notas importantes de campaña ocupan una doble apertura, o sea, en el medio de la publicación y con imágenes mucho más grandes que las demás.
   Las diferencias entre estos dos grupos de publicaciones no son demasiado grandes. Si El Diario demora un poco más en sus páginas aquellas notas referidas a la campaña, el Uno lo hace en las primeras páginas. Ambos tienen la propaganda oficialista en la misma página, pero a medida que se acerca el 23 de octubre el Uno -a diferencia de El Diario- incluye aún más sobre la candidatura de Urribarri y Cáceres, y a todos los intendentes del interior que están afiliados al Frente Justicialista para la Victoria.
   El Diario, por su parte, incluye mayor información de la campaña de Urribarri y Cáceres, y resta importancia a la propaganda propiamente dicha, aunque las incluye también. El Diario tiene una estética más agradable y más sólida, mientras que el Uno tiene una unidad de estilo más austera, con rasgos más rústicos y con imágenes menos coloreadas y de poca definición.

   A lo largo de este análisis resalta la importancia que se le otorga a las elecciones en los días cercanos a las elecciones. Y se concluye que ambos periódicos hicieron mayor hincapié en la campaña del Frente Justicialista para la Victoria que en los demás partidos.

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