Nota de color por Natacha Caviglia
El pueblo ya eligió sus nuevos mandatarios. Algunos lo hicieron completamente convencidos e identificados por el candidato que seleccionaron, otros siguieron tradiciones familiares, varios le otorgaron el voto alguien porque no simpatizaba con el resto de los postulantes y otros simplemente porque era obligatorio ir a votar. De todas formas, todos contribuyeron a seguir consolidando el sistema democrático.
En este marco vale preguntarse si hoy las personas pueden vivir por fuera del ámbito político. Durante el periodo eleccionario los ciudadanos son atormentados con campañas proselitistas que abarcan todo tipo de estrategias. Al recorrer la ciudad uno es bombardeado por folletos y boletas partidarias, es aturdido por canciones pegadizas que representan los diferentes partidos, se cruza con carteles con fotos y nombres de los candidatos hasta en los lugares más insólitos. Llega a su casa y enciende la televisión o la radio, o tal vez lee el diario o navega en Internet y allí también es abrumado por distintos discursos de los mismos hechos, y las personas están en el medio. Porque alrededor de cada suceso hay diferentes miradas y una variedad de interpretaciones. Como dice Gisela Busaniche en su programa de canal Encuentro, En el medio: “En el medio hay un hecho y distintas miradas, en el medio hay un hecho y muchas verdades, en el medio hay mensajes”.
De esta forma, cada medio de comunicación le brinda a sus receptores una construcción de la realidad que realizan en torno a sus intereses, ideales y objetivos. Un periodo eleccionario es un claro ejemplo de los diferentes sentidos que puede abarcar un mismo acontecimiento.
En la simple comparación de los matutinos de la ciudad, Diario Uno y El Diario de Paraná, durante las elecciones provinciales y en días posteriores a los comicios, se evidencian los diferentes tratamientos que se realizan en torno a los mismos hechos.
Las tapas, los títulos, las fotos, las extensiones y la ubicación de cada pieza comunicacional dentro de los diarios, ponen de manifiesto la relevancia que se le da a una situación, o la simpatía que se tiene por determinado partido.
En este contexto, es lógico que uno se sienta confundido y puede preguntarse ¿Qué rol juega el periodismo político en este contexto?
En la emisión de En el medio, el Jefe de editoriales de La Nación, Fernando Laborda, define al periodista como el primer filtro entre el hecho y el público, ya que recorre la realidad y elige algunos hechos para transformarlos en noticia. También remarca que muchos acontecimientos tienen lugar a diario y la mayoría de ellos no llega a formar parte de una noticia. Los procesos e intereses políticos y económicos juegan un rol importante a la hora de darle un enfoque periodístico a un suceso de la realidad.
El locutor y periodista, Eduardo Aliverti, afirma que un periodista no es independiente del medio en el que se encuentra, ni de su ideología ni sus avisadores, hablar de independencia es hablar de algo impoluto. Sin embargo subraya que cree en el periodismo libre, en el sentido de que uno puede regular las tensiones provocadas por trabajar en una patronal.
Por otra parte, María Seoane, Asesora periodística de la revista Caras y Caretas, sostiene que el terreno de batalla de las empresas periodísticas es la cabeza de la gente, ya que uno produce ideología y sentido. De este modo estas empresas son muy poderosas y es necesario que estén reguladas.
Y en medio de esta batalla mediática las personas deben conformar su opinión sobre los diferentes temas. Así vemos que es imprescindible el reconocimiento de que no existe una realidad, sino un hecho y diferentes miradas sobre el mismo.

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